Qué es una Kasbah y un Ksar

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Kasbah de adobe en el sur de Marruecos

En el sur de Marruecos es fácil encontrar construcciones de tierra que, a primera vista, pueden parecer similares. Sin embargo, una kasbah y un ksar no son lo mismo, aunque muchas veces se utilicen ambos términos como si significaran lo mismo.

Las kasbahs fueron construcciones fortificadas que pertenecían generalmente a familias importantes, mientras que un ksar es un pueblo fortificado, formado por viviendas y espacios compartidos protegidos por una muralla.

Durante una ruta por el sur de Marruecos encontraréis numerosos ejemplos de ambos. Algunos están perfectamente conservados, otros han sido restaurados y muchos siguen deteriorándose con el paso del tiempo. Aït Ben Haddou, la Kasbah de Amridil o la Kasbah de Taourirt son algunos de los lugares que permiten entender mejor esta arquitectura tradicional del sur marroquí.

En este artículo os contamos qué es una kasbah, qué es un ksar, cuáles son sus diferencias y cuáles merece la pena conocer durante un viaje por Marruecos.

Construcciones de adobe y kasbahs en el sur de Marruecos

¿Qué es una kasbah?

Una kasbah es una construcción fortificada tradicional, muy característica del sur de Marruecos. Generalmente pertenecía a una familia importante y servía como vivienda, pero también como lugar de protección.

Muchas de las kasbahs que encontramos en los valles y oasis del sur están construidas con tierra, adobe, paja y otros materiales de la zona. Suelen tener una planta cuadrada o rectangular, muros gruesos y torres en las esquinas, fácilmente reconocibles por su decoración geométrica.

Aunque hoy utilizamos la palabra kasbah para referirnos a diferentes tipos de construcciones, en el sur de Marruecos encontraréis algunas que todavía permiten imaginar cómo vivían las familias que las habitaron.

Una de las que mejor conocemos es la Kasbah Amridil, en el palmeral de Skoura, que visitamos habitualmente durante nuestras rutas privadas por el sur de Marruecos. Su interior ayuda a entender mucho mejor cómo estaban organizadas estas construcciones y cómo era la vida cotidiana en ellas.

¿Qué es un ksar?

Un ksar es un pueblo fortificado, construido tradicionalmente con tierra y otros materiales propios de la zona. En su interior vivían varias familias y sus murallas ayudaban a proteger tanto a sus habitantes como los alimentos y bienes que almacenaban.

Dentro de un ksar encontramos viviendas, callejones estrechos, zonas comunes y espacios destinados al almacenamiento. Algunos contaban también con una mezquita y otros lugares necesarios para la vida de la comunidad.

Los ksar son característicos de las regiones presaharianas de Marruecos y muchos se levantaron en lugares vinculados a las antiguas rutas comerciales que atravesaban el sur del país.

Uno de los ejemplos más conocidos es Aït Ben Haddou, cerca de Ouarzazate. Aunque es frecuente escuchar hablar de la «Kasbah de Aït Ben Haddou», en realidad Aït Ben Haddou es un ksar, es decir, un conjunto de viviendas y construcciones protegido por un recinto fortificado.

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¿Cuál es la diferencia entre una kasbah y un ksar?

La diferencia es sencilla: una kasbah era principalmente una residencia fortificada, mientras que un ksar era un pueblo fortificado donde vivían varias familias.

Por eso, aunque muchas veces se utilizan ambos términos indistintamente, Aït Ben Haddou, por ejemplo, es un ksar y no una kasbah.

¿Dónde se pueden ver kasbahs y ksar en Marruecos?

La mayor concentración de kasbahs y ksar se encuentra en el sur de Marruecos, especialmente alrededor de Ouarzazate, Skoura, el Valle del Draa y en diferentes zonas situadas entre el Atlas y el desierto.

Muchas de estas construcciones forman parte del paisaje y aparecen durante el recorrido sin necesidad de buscarlas expresamente. Algunas pueden visitarse por dentro, mientras que otras se contemplan desde el exterior o forman parte de pueblos que todavía conservan su arquitectura tradicional.

Durante nuestras rutas privadas por el sur de Marruecos pasamos por varios de estos lugares. Algunos, como Aït Ben Haddou, son muy conocidos; otros son bastante menos visitados y permiten descubrir esta arquitectura en zonas más tranquilas.

Las kasbahs y los ksar forman parte del paisaje del sur de Marruecos

Kasbahs y casas de adobe entre palmeras en N'Kob, sur de Marruecos

Ksar de Aït Ben Haddou

Aït Ben Haddou es probablemente el ksar más conocido de Marruecos y uno de esos lugares que casi siempre intentamos incluir cuando una ruta pasa por Ouarzazate.

¿Cuál es la mejor hora para visitarlo? Si pudiéramos elegir siempre, a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Pero una ruta tiene sus tiempos y no siempre podemos llegar a Aït Ben Haddou a la hora perfecta. Cuando salimos de Marrakech a las 9:00, por ejemplo, solemos llegar alrededor del mediodía; en otras rutas nos encaja mejor dejar la visita para el regreso.

La visita al interior del ksar la hacemos con un guía local. Todavía quedan algunas familias viviendo en Aït Ben Haddou, aunque son muy pocas. En ocasiones, durante la visita, el guía puede facilitar la entrada a alguna de estas casas y, si es así, se suele dejar una propina a la familia.

Interior de una casa particular en el Ksar de Aït Ben Haddou

A mí me encanta recorrer las calles del ksar por la tarde, cuando el sol empieza a tomar ese tono amarillo y la luz resalta el color de las paredes de adobe. A esas horas Aït Ben Haddou cambia. Hay menos movimiento y, mientras caminas por sus callejuelas, a lo lejos puedes escuchar el balido de un cordero o el rebuznar de un burro.

Es entonces cuando Aït Ben Haddou deja de parecer solamente uno de los lugares más fotografiados de Marruecos y vuelve a sentirse como lo que realmente es: un antiguo pueblo fortificado en el que todavía queda vida.

Kasbah Amridil

La Kasbah Amridil se encuentra en el palmeral de Skoura y es una de las kasbahs que más nos gusta incluir en nuestras rutas por el sur de Marruecos.

A diferencia de otras que se contemplan principalmente desde el exterior, Amridil merece la pena conocerla por dentro. Recorrer sus estancias permite entender mucho mejor cómo estaba organizada una kasbah, cómo vivían las familias y para qué servían los diferentes espacios.

Además, su situación en pleno palmeral de Skoura hace que la visita forme parte de un entorno completamente diferente al de Aït Ben Haddou. Aquí no estamos ante un ksar, sino ante una auténtica kasbah, y después de haber explicado la diferencia al principio del artículo, verla en persona ayuda a entenderla perfectamente.

Kasbah Amridil en el palmeral de Skoura, Marruecos

Kasbah Taourirt

La Kasbah Taourirt se encuentra en el centro de Ouarzazate y es una de las construcciones históricas más conocidas de la ciudad. Por su ubicación es fácil acercarse a verla cuando una ruta pasa o hace noche en Ouarzazate.

Sinceramente, no es la kasbah que más nos gusta recomendar para una visita interior. Si durante la ruta hay que elegir y los tiempos son ajustados, nosotros preferimos otras como Amridil, donde creemos que la visita ayuda mucho más a entender cómo era la vida dentro de una kasbah.

Taourirt, aun así, merece una parada para verla desde el exterior y conocer una parte de la historia de Ouarzazate.

Kasbah de Telouet

La Kasbah de Telouet se encuentra en el Alto Atlas y está estrechamente relacionada con la familia El Glaoui, una de las familias más poderosas de Marruecos durante buena parte del siglo XX.

Antes del terremoto de septiembre de 2023 era posible visitar algunas de sus salas interiores, conocidas por la riqueza de su decoración. Desde el terremoto, el interior de la Kasbah de Telouet permanece cerrado a las visitas, por lo que actualmente solo puede contemplarse desde el exterior.

Aun así, cuando el recorrido pasa por Telouet, merece la pena acercarse para conocer su ubicación y contemplar desde fuera una construcción que tuvo una enorme importancia en la historia de esta zona del Atlas.

Rachid explicando la historia de la Kasbah de Telouet durante una visita

Kasbah de Tamnougalt

La Kasbah de Tamnougalt se encuentra en el Valle del Draa, cerca de Agdz, rodeada de palmeras y construcciones de tierra que forman parte del paisaje tradicional de esta zona del sur de Marruecos.

Tamnougalt tiene un ambiente muy diferente al de lugares más conocidos como Aït Ben Haddou. Es mucho menos visitada, y precisamente por eso conserva esa sensación de estar recorriendo un lugar donde el turismo todavía no lo ocupa todo.

Sus callejuelas estrechas, los pasadizos cubiertos y las antiguas construcciones permiten adentrarse en la arquitectura tradicional del Valle del Draa y descubrir otra cara de las kasbahs y los antiguos pueblos fortificados del sur.

Ksar El Khorbat

El Ksar El Khorbat, cerca de Tinerhir, es otro ejemplo de arquitectura tradicional del sur de Marruecos. A diferencia de otros ksar que se encuentran abandonados o muy deteriorados, El Khorbat continúa habitado por familias.

Recorrer sus callejones cubiertos permite entender cómo estas construcciones se adaptaban al clima. En el interior, la sombra y los gruesos muros de tierra ayudan a mantener una temperatura más agradable que en el exterior, algo que se nota especialmente durante los meses de calor.

El Khorbat es menos conocido que otros lugares del sur de Marruecos y se puede visitar si queréis incluirlo durante una ruta que pase por esta zona.

Kasbahs que poco a poco se deshacen como terrones de azúcar

Una de las cosas que más nos llama la atención cuando recorremos el sur de Marruecos es ver cómo algunas antiguas kasbahs se van deshaciendo poco a poco, como terrones de azúcar.

El adobe necesita mantenimiento. Cuando una construcción deja de cuidarse, la lluvia y el paso del tiempo van desgastando los muros hasta que una parte se derrumba y, años después, puede terminar desapareciendo casi por completo.

Algunas pertenecen todavía a familias que podrían recuperarlas, pero rehabilitar una kasbah supone una inversión importante y no siempre existe interés en hacerlo. Otras llevan tanto tiempo abandonadas que su recuperación resulta cada vez más complicada.

Por eso, junto a kasbahs restauradas como Amridil, durante una ruta por el sur de Marruecos también encontraréis muchas otras medio derruidas, algunas casi confundidas ya con la propia tierra con la que fueron construidas.

Antigua kasbah de adobe deteriorada en el camino de Amellago

¿Merece la pena visitar las kasbahs durante un viaje por Marruecos?

Sí, pero no hace falta visitar todas las que aparecen durante el recorrido. Después de ver varias, algunas pueden empezar a parecerse y preferimos elegir aquellas que realmente aportan algo diferente.

Si es vuestra primera ruta por el sur, Aït Ben Haddou y la Kasbah Amridil son dos visitas muy distintas y ayudan a entender perfectamente lo que hemos explicado en este artículo: uno es un ksar y la otra, una kasbah.

Después dependerá del recorrido. Hay kasbahs que merece la pena visitar por dentro, otras donde basta con hacer una parada y muchas que simplemente iréis viendo por el camino, entre pueblos, palmerales y paisajes del sur.

¿Se pueden visitar las kasbahs por libre?

Sí, aunque en las kasbahs y ksar que están preparados para recibir visitantes normalmente encontraréis guías locales que realizan la visita.

En Aït Ben Haddou hacemos la visita con un guía local. En la Kasbah Amridil se paga una entrada y también hay personas que acompañan durante la visita. En Tamnougalt ocurre algo parecido: se paga la entrada y la visita se realiza con un guía del lugar.

En Telouet, aunque desde el terremoto de 2023 no se puede visitar el interior, sigue mereciendo la pena parar. Allí suele estar Rachid, guía local, que os puede explicar la historia de la kasbah mientras la recorréis por el exterior.

Además, visitar estos lugares y contar con sus guías locales es también una forma de ayudar a que estas kasbahs sigan teniendo vida y no terminen cayendo en el olvido.

¿Cuál es la mejor zona de Marruecos para conocer kasbahs y ksar?

Si queréis conocer este tipo de construcciones, el sur de Marruecos es la zona que más recomendamos. Ouarzazate, Skoura, el Valle del Draa y los valles que se extienden hacia el desierto conservan numerosos ejemplos.

En dirección al desierto de Merzouga pasamos por la conocida Ruta de las Mil Kasbahs, entre Ouarzazate y el Valle del Dadès. Durante el recorrido las antiguas construcciones de adobe aparecen junto a pueblos, palmerales y a ambos lados de la carretera.

Muchas de ellas se contemplan simplemente durante el camino y, cuando merece la pena, hacemos una parada para conocer alguna más de cerca.

Antigua kasbah de adobe junto a un palmeral en el sur de Marruecos

Viajar a Marruecos y no visitar una kasbah es como entrar en un restaurante y no comer

Si vais a viajar a Marruecos, tenéis que conocer el sur del país. La ruta hacia el desierto es una de las mejores formas de descubrir estas magníficas construcciones de adobe y entender por qué forman parte del paisaje de esta zona de Marruecos.

Aït Ben Haddou, Amridil, la Ruta de las Mil Kasbahs… algunas las visitaréis por dentro; muchas otras aparecerán simplemente durante el camino.

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