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Visitar la Kasbah Tamnougalt, de ruta por Marruecos

05-10-2018

Ni que decir tiene, que el valle del Draa, es uno de los lugares más bonitos para hacer una ruta por Marruecos, una zona llena de vegetación gracias al río Draa que hace que sus tierras sean fértiles, convirtiendo el lugar en un edén de palmerales y oasis. Pasar por alto la población de Agdz, es verdaderamente una lástima, para y disfruta de Agdz, como su nombre dice,  “lugar de descanso”, con vistas sensacionales con el Djbel Kissane de fondo. Y os preguntaréis que es el Djebel Kissane? Es una montaña, que enmarca todo el palmeral, esplendida y majestuosa, que se levanta tras el palmeral, los marroquís dicen que esta montaña, tiene forma de tetera.

Es recomendable que vayáis acompañados por vuestro guía, en este caso nosotros, Dromedario Volador, porque la Kasbah Tamnougalt, se encuentra escondida por caminos y no es del todo fácil llegar.

La Kasbah de Tamnougalt, su nombre significa “cruce de caminos” en lengua bereber. Se puede visitar con guía o bien por libre, aunque deberás pagar una pequeña entrada, que va destinada a la rehabilitación del edificio.

La Kasbah de Tamnougalt, data del siglo XVI, cuando un alcalde perteneciente a la familia de los poderosos Mezguitas, se asentó en la zona y se estableció en el Ksar fortificado con la intención con la intención de proteger el lugar y ser centro de comercio y así poder cumplir las funciones de carácter aduanero, para con las caravanas que venían del sur cargadas de oro, sal, marfil y un sinfín de cosas, cuyo destino era Marrakech, ciudad en la que se acuñaba la moneda.

Hoy en día la Kasbah de Tamnougalt, conserva aún esa solemnidad a pesar del estado de deterioro en que se encuentra. Recorres pasillos, viendo las salas en cuyo lugar era destinadas a cumplir la función de hammam, la cocina, donde se preparaba el pan con su horno de leña, habitaciones, terrazas imponentes que gracias a sus vistas, dominaban el palmeral, todo ello, en un punto estratégico para controlar poderosamente la zona.

Entrar en la Kasbah de Tamnougalt, es perderse en el tiempo…es como ir al pasado y vivir una época de Pachás, es imaginar la entrada de caravanas por una de las cuatro puertas que se componía el Ksar, con todos los dromedarios cargados hasta los topes y un montón de esclavos negros, de ahí que la población de Agdz, la mayoría es de raza negra, descendientes de los antiguos esclavos.

Todos los restos del Ksar, atestiguan la importancia que tuvo en su época, la mezquita, el barrio judío, las puertas…y los restos del antiguo zoco.

No te lo pierdas, ven con Dromedario Volador y déjate llevar de ruta por Marruecos, entre palmerales, oasis y desierto.