Viajar al desierto de Marruecos: lo que nunca debes hacer

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Viajar al desierto de Marruecos

Viajar al desierto de Marruecos es una de esas experiencias difíciles de olvidar. Las dunas, el silencio, los atardeceres y la inmensidad del paisaje convierten el desierto en uno de los grandes protagonistas de cualquier viaje por el sur del país.

Pero hay algo que conviene tener muy claro: el desierto no es un parque de atracciones. Es un entorno natural inmenso, cambiante y, en determinadas zonas, completamente aislado. A lo largo de los años ha habido viajeros que se han perdido por adentrarse en lugares que no conocían o por subestimar las distancias y las condiciones del terreno.

Además, no todos los desiertos de Marruecos son iguales. En Merzouga, junto a las dunas de Erg Chebbi, resulta más difícil perderse si permanecemos en las zonas habituales y seguimos las indicaciones de quienes conocen el lugar. Aun así, alejarse caminando entre las dunas sin referencias puede provocar que perdamos rápidamente la orientación.

Chigaga es muy diferente. Se encuentra en una zona mucho más aislada y para llegar hasta sus grandes dunas hay que recorrer largas pistas por terreno desértico. No es un lugar donde cualquiera deba aventurarse por su cuenta simplemente porque disponga de un vehículo 4×4.

El objetivo de estos consejos no es asustar a nadie, sino todo lo contrario: disfrutar del desierto sabiendo dónde estamos y respetando un entorno que puede ser mucho más exigente de lo que aparenta.

En el desierto, la experiencia y el conocimiento del terreno pueden marcar la diferencia entre una aventura inolvidable y un problema serio.

No te adentres solo por pistas del desierto que no conoces

Una cosa es llegar hasta Merzouga por carretera y disfrutar de las dunas de Erg Chebbi, y otra muy diferente es decidir adentrarse por pistas del desierto con un vehículo por cuenta propia.

Sobre el terreno, una pista que parece clara puede dividirse, desaparecer o conducir hacia zonas donde apenas existen referencias. El paisaje cambia, las distancias son difíciles de calcular y confiar únicamente en un mapa o en el GPS puede dar una falsa sensación de seguridad.

En zonas más aisladas, como el desierto de Chigaga, la situación requiere todavía más precaución. Para llegar hasta las dunas hay que atravesar largas extensiones de terreno desértico y pistas que no siempre resultan evidentes para quien no las conoce.

Tener un 4×4 no significa saber conducir por el desierto. Hay que conocer el terreno, saber interpretar las pistas, entender dónde puede atascarse un vehículo y saber cómo actuar si aparece algún problema.

Por eso, si queréis conocer zonas realmente aisladas del desierto, nuestra recomendación es hacerlo siempre acompañados por personas que conozcan bien el terreno y estén acostumbradas a conducir por él.

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Una situación real durante uno de nuestros recorridos por el desierto: encontramos a un viajero que se había adentrado con su 4×4 y necesitó ayuda para poder continuar.

Un vehículo 4×4 puede llevarte al desierto, pero es el conocimiento del terreno lo que permite saber por dónde entrar y, sobre todo, cómo salir.

En el desierto de Merzouga, no te alejes solo caminando por las dunas

Las dunas pueden parecer un lugar fácil para orientarse. Desde arriba vemos un campamento, un hotel, una carretera o incluso el pueblo de Merzouga y pensamos que podremos regresar sin dificultad. Pero la perspectiva cambia completamente cuando comenzamos a caminar entre ellas.

Una duna tapa a la siguiente, las referencias desaparecen y después de caminar durante un tiempo puede resultar difícil recordar exactamente de dónde venimos. En Erg Chebbi, al estar relativamente cerca de Merzouga y de otras poblaciones de la zona, es más difícil encontrarse completamente aislado, pero eso no significa que debamos alejarnos sin precaución.

Hay que tener todavía más cuidado al atardecer. La puesta de sol invita a caminar, subir dunas y buscar un lugar tranquilo desde donde contemplarla, pero la oscuridad llega rápidamente y regresar de noche resulta mucho más complicado si hemos perdido nuestras referencias.

Si estáis alojados en un campamento o recorriendo las dunas acompañados, escuchad siempre las indicaciones de quienes trabajan allí. Ellos conocen el terreno y saben hasta dónde es razonable alejarse.

Entre las dunas, basta perder una referencia para que un camino que parecía evidente deje de serlo.

No subestimes el calor en el desierto de Marruecos

Uno de los mayores errores que podemos cometer en el desierto es subestimar las temperaturas y la falta de agua. En los meses más calurosos, especialmente durante el verano, el calor puede llegar a ser extremo y las condiciones cambian mucho entre las primeras horas de la mañana, el mediodía y la noche.

Caminar por las dunas bajo el sol requiere bastante más esfuerzo de lo que parece. La arena dificulta cada paso y, con temperaturas elevadas, podemos deshidratarnos mucho más rápido de lo que imaginamos.

Por eso es importante llevar siempre suficiente agua, protegerse del sol y evitar esfuerzos innecesarios durante las horas de mayor calor. Si viajáis en verano, escuchad las recomendaciones de las personas que conocen la zona y adaptad las actividades a las condiciones de ese día.

Y esto es todavía más importante si vais a desplazaros por zonas aisladas. En el desierto nunca deberíamos calcular el agua pensando únicamente en lo que vamos a beber si todo sale según lo previsto. Una avería, un atasco o cualquier imprevisto puede hacer que permanezcamos mucho más tiempo del esperado.

En el desierto de Marruecos, llevar agua de más nunca es un problema; quedarse sin ella sí puede serlo.

No confíes únicamente en el móvil o el GPS para orientarte en el desierto

Hoy estamos acostumbrados a utilizar el teléfono para prácticamente todo: consultar mapas, seguir una ruta, buscar una dirección o comprobar dónde nos encontramos. Pero en el desierto no deberíamos depender únicamente del móvil para orientarnos.

En determinadas zonas puede haber poca cobertura o directamente no haberla. Además, el calor puede afectar al teléfono, la batería puede agotarse y una aplicación de navegación no siempre distingue entre una pista transitable y un camino que no es adecuado para nuestro vehículo.

Esto cobra todavía más importancia cuando hablamos de zonas aisladas como Chigaga. Ver una pista dibujada en un mapa no significa que sea sencillo seguirla ni que las condiciones del terreno sean siempre las mismas.

La tecnología puede ser una ayuda extraordinaria, pero no sustituye la experiencia de alguien que conoce el desierto, sus pistas y sus referencias sobre el terreno.

En el desierto de Marruecos, un GPS puede indicar una dirección; conocer el terreno es lo que permite saber si realmente podemos seguirla.

El tiempo en el desierto puede cambiar más rápido de lo que imaginas

Cuando pensamos en el desierto solemos imaginar sol, calor y cielos completamente despejados, pero las condiciones meteorológicas pueden cambiar y no siempre coinciden con la imagen que tenemos del Sahara.

El viento puede levantarse con fuerza y desplazar grandes cantidades de arena, reduciendo la visibilidad y haciendo mucho más difícil orientarse. En esas condiciones, continuar caminando o conduciendo por una zona que no conocemos puede convertirse en un problema.

También existen diferencias importantes de temperatura entre el día y la noche y entre unas épocas del año y otras. Por eso, antes de realizar cualquier desplazamiento por zonas aisladas, conviene tener en cuenta las condiciones previstas y escuchar a quienes conocen el terreno.

Si las condiciones no son buenas, el desierto seguirá estando allí mañana. Cambiar un plan o renunciar a una actividad no estropea un viaje; a veces es simplemente la decisión más sensata.

Desierto de Chigaga en Marruecos

En el desierto de Marruecos, saber cuándo continuar es importante; saber cuándo detenerse, todavía más.

Viajar al desierto de Marruecos con seguridad

Después de todas estas advertencias, puede parecer que queremos quitaros las ganas de conocer el desierto. Nada más lejos de nuestra intención. Para nosotros es uno de los lugares más impresionantes de Marruecos y una experiencia que merece muchísimo la pena vivir.

La clave está simplemente en conocer nuestros límites. Pasear por las dunas, contemplar una puesta de sol, dormir en el desierto o recorrer determinados paisajes puede hacerse con tranquilidad cuando sabemos dónde estamos y seguimos las recomendaciones de las personas que conocen la zona.

En lugares como Merzouga y Erg Chebbi, el viajero encontrará alojamientos, campamentos y personas acostumbradas a recibir visitantes. Eso es muy diferente a decidir adentrarse por cuenta propia en pistas y zonas desérticas aisladas.

Y precisamente ahí está una de las grandes diferencias entre visitar el desierto y aventurarse en el desierto. Para lo primero hacen falta ganas de disfrutarlo; para lo segundo hacen falta experiencia, preparación y conocimiento del terreno.

El desierto de Marruecos no es un lugar al que temer, sino un entorno extraordinario que merece ser conocido y respetado.

Descubrir el desierto de Marruecos en una ruta privada

Después de todas estas advertencias, puede parecer que queremos quitaros las ganas de conocer el desierto. Nada más lejos de nuestra intención. Para nosotros, el desierto es uno de los lugares más impresionantes de Marruecos y una de esas experiencias que difícilmente se olvidan.

Precisamente por eso, una de las mejores formas de descubrirlo es hacerlo dentro de una ruta privada por Marruecos, acompañados por un conductor que conozca el país, las carreteras, las pistas y las particularidades de cada zona.

En Dromedario Volador organizamos rutas privadas en las que el desierto forma parte de un viaje mucho más completo. No se trata únicamente de llegar hasta las dunas: durante el camino descubrimos oasis, kasbahs, valles, palmerales y pequeños pueblos del sur de Marruecos antes de alcanzar el Sahara.

El desierto de Merzouga y las dunas de Erg Chebbi son mucho más accesibles. Se puede llegar hasta Merzouga por carretera y alrededor de las dunas existen alojamientos, campamentos y servicios preparados para recibir viajeros. Aun así, cuando nos adentramos en el terreno desértico, seguimos estando en un entorno que merece respeto.

Cuando viajáis con Dromedario Volador no tenéis que preocuparos por encontrar el camino, interpretar una pista o decidir por dónde entrar en el desierto. Vosotros estáis para disfrutar del viaje; del recorrido y la organización nos ocupamos nosotros.

Además, al tratarse de una ruta privada, podemos adaptar las etapas, las paradas y el ritmo del viaje para que el desierto no sea simplemente un lugar al que llegar, sino una parte importante de vuestra experiencia por Marruecos.

Dunas de Erg Chebbi en el desierto de Merzouga

El desierto de Chigaga es diferente. Es una zona mucho más aislada y para alcanzar sus grandes dunas es necesario recorrer largas pistas por terreno desértico. Aquí disponer de un vehículo 4×4 no es suficiente: conocer las pistas y saber moverse por el terreno es fundamental.