Camellos en Marruecos: ¿camellos o dromedarios?
Si estás preparando un viaje a Marruecos, seguramente habrás visto imágenes de camellos caminando entre las dunas del desierto. Pero hay una curiosidad que suele pasar desapercibida: los animales que vemos en Marruecos no son realmente camellos, sino dromedarios.
La confusión es muy habitual y, de hecho, casi todos acabamos hablando de “paseos en camello”. Pero ¿Qué diferencia hay entre un camello y un dromedario? ¿Dónde se pueden ver en Marruecos? ¿Y dónde merece realmente la pena montar en uno?
Después de tantos años recorriendo Marruecos y, especialmente, el desierto, vamos a intentar aclararlo.
¿En Marruecos hay camellos o dromedarios?
En Marruecos hay dromedarios, aunque coloquialmente casi todo el mundo los llame camellos.
La diferencia más fácil de reconocer está en el lomo: el dromedario tiene una sola joroba, mientras que el camello tiene dos. Además, están adaptados a entornos diferentes. El dromedario soporta especialmente bien el calor y los paisajes áridos del norte de África y Oriente Medio, mientras que los camellos de dos jorobas son propios de regiones más frías de Asia Central.
Por eso, cuando veas las conocidas caravanas atravesando las dunas de Merzouga y Erg Chebbi, lo que tendrás delante serán dromedarios.
Aun así, no pasa nada por llamarlos camellos. En el lenguaje turístico se utiliza constantemente la expresión “paseo en camello en Marruecos”, aunque zoológicamente no sea del todo correcta.
¿Dónde ver camellos en Marruecos?
Aunque en realidad sean dromedarios, los encontraréis en diferentes lugares de Marruecos. Si hablamos de los conocidos paseos en camello, hay varios lugares donde es habitual realizarlos: el Palmeral de Marrakech, el desierto de Agafay y las grandes zonas de dunas del Sahara.
En Marrakech, el Palmeral es uno de los lugares más habituales para realizar pequeños paseos en dromedario. También se ofrecen en Agafay, a poca distancia de la ciudad. Conviene saber qué paisaje vais a encontrar: Agafay es una gran meseta pelada, árida y pedregosa, pero no tiene las grandes dunas de arena que muchas veces asociamos con la palabra desierto.
Si dudáis entre visitar Agafay o viajar hasta el Sahara, os contamos las diferencias en qué desierto elegir en Marruecos: Merzouga o Agafay.
En el Sahara encontramos dos de los grandes mares de dunas de Marruecos: Erg Chebbi, junto a Merzouga, y Erg Chigaga, al que se accede desde la zona de M’Hamid. En ambos es posible recorrer las dunas en dromedario y disfrutar de un paisaje completamente diferente.
¿Cómo es un paseo en dromedario por el desierto?
Una de las imágenes más conocidas de un viaje al Sahara es la de una pequeña caravana de dromedarios avanzando entre las dunas. Y aunque pueda parecer una actividad preparada únicamente para los viajeros, estos animales han formado parte de la vida del desierto durante siglos.
En Merzouga, los paseos se realizan por las dunas de Erg Chebbi. Uno de los momentos más bonitos para hacerlo es al final de la tarde, cuando el calor disminuye y la luz sobre la arena es especialmente bonita.
No hace falta tener ninguna experiencia previa. Los dromedarios avanzan despacio y normalmente van unidos formando una pequeña caravana, acompañados por una persona que conoce bien a los animales y el terreno.
Quizás el momento más sorprendente sea el principio: levantarse y sentarse es bastante más aparatoso de lo que parece. Una vez en marcha, solo queda acostumbrarse al balanceo y disfrutar del paisaje.
¿Es obligatorio montar en dromedario para visitar el desierto?
No. Se puede disfrutar perfectamente del desierto de Marruecos sin montar en dromedario.
En las rutas de Dromedario Volador, esta actividad es siempre una elección personal. Hay viajeros a los que les hace muchísima ilusión recorrer las dunas en dromedario y otros que, por comodidad, respeto a los animales, miedo o simplemente porque no les apetece, prefieren no hacerlo.
Por eso, cada viajero puede elegir si quiere subir en dromedario o no, incluso aunque otras personas de su mismo grupo sí quieran hacerlo.
En Merzouga podemos acceder al campamento y movernos por el desierto en vehículo 4×4, por lo que renunciar al paseo en dromedario no significa renunciar a conocer Erg Chebbi ni a disfrutar de la experiencia del Sahara.
Al final, hay muchas maneras de vivir el desierto y ninguna actividad debería convertirse en una obligación.
¿Es cómodo montar en dromedario?
Depende de cada persona. El paso del dromedario es lento, pero su movimiento produce un balanceo bastante particular y, después de un rato, puede resultar incómodo para algunas personas.
La subida y la bajada suelen ser los momentos que más sorprenden. El dromedario no se levanta ni se sienta de una sola vez, por lo que hay que sujetarse bien y dejarse llevar por el movimiento.
Para un paseo por las dunas recomendamos llevar ropa cómoda y calzado cerrado. Tampoco hace falta llevar nada especial: escuchar las indicaciones de la persona que acompaña la caravana y disfrutar del recorrido.
Y si una vez allí decidís que no os apetece subir, no pasa nada. El desierto seguirá estando exactamente en el mismo sitio.
¿Pueden montar los niños en dromedario?
Sí. Para muchos niños, montar en dromedario y recorrer las dunas acaba siendo uno de los momentos más divertidos del viaje.
Los niños pequeños deben ir acompañados de un adulto. Los más mayores pueden hacerlo solos, siempre que puedan mantenerse bien sujetos durante el recorrido.
Antes de empezar, conviene explicarles que el dromedario se balancea bastante al caminar y que, cuando se levanta o se sienta, el movimiento puede sorprender más que el propio paseo.
Y si llegado el momento el niño no quiere subir, tampoco hay que darle más vueltas. El paseo tiene que ser una experiencia que le apetezca, no algo que tenga que hacer.
¿Cuánto dura un paseo en dromedario en Marruecos?
La duración depende del lugar y del recorrido. En Erg Chebbi, los paseos en dromedario que se realizan entre las dunas suelen durar aproximadamente 30 o 40 minutos, aunque el tiempo puede variar.
Puede parecer poco, pero el paso del dromedario es lento y este tiempo permite adentrarse en las dunas y disfrutar del paisaje sin que el paseo termine resultando pesado.
En algunas ocasiones se hace una parada durante el recorrido, por ejemplo para contemplar la puesta de sol, por lo que la experiencia completa puede durar algo más.
Y después de probarlo, muchos viajeros descubren que ese tiempo es más que suficiente para disfrutar de la experiencia.
¿Es respetuoso montar en dromedario en Marruecos?
Es una pregunta que cada vez se hacen más viajeros y que nos parece totalmente lógica.
En las zonas del desierto, el dromedario no es simplemente un animal utilizado para los paseos de los viajeros. Para muchas familias del desierto, sus dromedarios son uno de sus bienes más preciados y forman parte de una forma de vida que viene de generaciones.
Durante siglos han sido medio de transporte, animales de carga y compañeros indispensables para desplazarse por un territorio donde no era fácil hacerlo de otra manera. Aunque hoy muchas cosas hayan cambiado, esa relación con el dromedario sigue existiendo.
Nuestra experiencia en el desierto es que quien tiene un dromedario sabe lo importante que es cuidarlo y lo que representa para su familia.
Esto no significa que debamos dejar de observar. Como en cualquier actividad con animales, si veis un dromedario que parece estar en malas condiciones o no os gusta la manera en la que está siendo tratado, podéis decidir no montar.