Ir al desierto desde Marrakech: distancia, días y qué debes saber

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Viaje al desierto de Merzouga desde Marrakech

Marrakech es uno de los puntos de partida más habituales para viajar hacia el sur de Marruecos y conocer el desierto. Pero antes de organizar la ruta conviene tener clara una cosa: el desierto no está al lado de Marrakech y llegar hasta las grandes dunas requiere tiempo.

La distancia, el número de días disponibles y el tipo de desierto que queráis conocer son importantes para decidir qué ruta merece realmente la pena. No es lo mismo acercarse a una zona desértica que llegar hasta los grandes campos de dunas del sur de Marruecos.

En este artículo vamos a explicar qué opciones existen para ir al desierto desde Marrakech, cuánto se tarda, cuántos días recomendamos y qué podéis encontrar durante el camino, basándonos en nuestra experiencia recorriendo estas rutas.

Si solo queréis pasar una noche fuera de Marrakech, las opciones más cercanas son Agafay o Zagora. Si vuestro objetivo es conocer los grandes paisajes de dunas del sur de Marruecos, necesitaréis más tiempo:

Erg Chebbi (Merzouga) o Erg Chigaga requieren una ruta de varios días.

Cuando hablamos de viajar al desierto desde Marrakech, es importante saber a qué desierto queremos llegar, porque las distancias y el tipo de paisaje son muy diferentes.

Agafay es la opción más cercana, a unos 40 kilómetros de Marrakech. Su paisaje es árido y pedregoso, pero no tiene dunas de arena.

Zagora se encuentra bastante más al sur y permite hacer una ruta corta desde Marrakech, atravesando el Alto Atlas y el Valle del Draa. En sus alrededores encontramos zonas desérticas, aunque tampoco las grandes extensiones de dunas que muchos viajeros tienen en mente cuando imaginan el Sahara.

Para encontrarlas hay que continuar hacia Erg Chebbi, junto a Merzouga, o Erg Chigaga, dos de los grandes campos de dunas del sur de Marruecos. Llegar hasta ellos desde Marrakech supone recorrer muchos kilómetros, por lo que el número de días disponibles será fundamental para elegir bien la ruta.

Si viajáis con niños, tened especialmente en cuenta las distancias. Llegar a Zagora desde Marrakech supone algo más de 6 horas de carretera y, si viajáis solamente para pasar una noche, al día siguiente tendréis que realizar de nuevo prácticamente el mismo recorrido.

Desde nuestra experiencia, no creemos que compense tantas horas de coche para una escapada de una sola noche al desierto.

Esta es probablemente la pregunta más importante antes de organizar el viaje. Se puede llegar al desierto en pocos días, pero no siempre significa que sea una buena idea hacerlo.

Para conocer Erg Chebbi (Merzouga) desde Marrakech recomendamos disponer, como mínimo, de 3 días y 2 noches. Es una ruta con bastantes kilómetros, pero permite dividir el recorrido, atravesar el Alto Atlas, conocer algunos de los paisajes más interesantes del sur y pasar una noche en el desierto.

Si disponéis de 4 días o más, el viaje cambia bastante. Las etapas pueden hacerse con más calma, hay tiempo para realizar más paradas y el desierto deja de ser únicamente el punto al que hay que llegar para convertirse en una parte importante de la ruta.

Por eso, cuando alguien nos pregunta cuántos días necesita para viajar al desierto desde Marrakech, nuestra recomendación no depende solamente de si el recorrido es posible, sino de si realmente merece la pena hacerlo con el tiempo disponible.

Si viajáis con niños, nuestra recomendación es dedicar al menos 4 días (3 noches) a la ruta desde Marrakech hasta el desierto.

Viajar al desierto de Marruecos con niños

Viajar desde Marrakech hasta el desierto de Merzouga (Erg Chebbi) no consiste solamente en llegar hasta las dunas. Buena parte del interés de esta ruta está precisamente en el camino, porque permite atravesar algunos de los paisajes más espectaculares del sur de Marruecos.

La ruta comienza cruzando el Alto Atlas, entre montañas y pequeños pueblos, antes de descender hacia Ouarzazate y las regiones presaharianas. Durante el recorrido aparecen kasbahs y construcciones de adobe, grandes extensiones áridas, palmerales, oasis y valles que van transformando el paisaje.

Dependiendo de los días disponibles y del itinerario elegido, se pueden conocer lugares como Aït Ben Haddou, las Gargantas del Todra y el Valle del Ziz, además de otros pueblos y paisajes del sur.

Por eso, aunque las distancias sean largas, el camino entre Marrakech y Merzouga forma parte del viaje. No se trata simplemente de recorrer kilómetros para llegar a las dunas, sino de descubrir todo lo que encontramos antes de alcanzar Erg Chebbi.

Agafay está muy cerca de Marrakech y permite pasar unas horas o una noche en un paisaje árido sin realizar un largo desplazamiento. Es una opción cómoda cuando se dispone de poco tiempo, pero no tiene las grandes dunas de arena que muchos viajeros imaginan cuando piensan en el desierto de Marruecos.

Merzouga requiere varios días de ruta desde Marrakech para llegar hasta Erg Chebbi, pero la experiencia es completamente distinta. Aquí encontramos grandes extensiones de dunas y, además, el recorrido permite atravesar el Atlas y conocer diferentes paisajes y pueblos del sur de Marruecos.

Por eso, la elección depende sobre todo del tiempo disponible y de lo que esperéis encontrar. Si buscáis una escapada cerca de Marrakech, Agafay puede encajar; si vuestro sueño son las grandes dunas, tendréis que viajar hasta el sur.

¿Todavía tenéis dudas? En Qué desierto elegir en Marruecos: Merzouga (Sahara) o Agafay explicamos con más detalle las diferencias entre ambas opciones y qué podéis esperar de cada una.

Siempre. Sí merece la pena viajar al desierto desde Marrakech. Para nosotros es una de las experiencias que no deberían faltar en un viaje por Marruecos si se dispone del tiempo necesario.

El error más habitual es buscar simplemente una noche en el desierto de Marruecos sin tener en cuenta que llegar hasta las grandes dunas desde Marrakech requiere varios días. El desierto puede ser el destino final, pero durante el recorrido será necesario hacer noche en otros lugares del sur.

Y esto no tiene por qué ser un inconveniente. Al contrario: el camino forma parte del viaje. Atravesar el Alto Atlas, dormir entre kasbahs y oasis y descubrir cómo cambia el paisaje antes de alcanzar las dunas es parte de la experiencia.

Existe otra posibilidad para quienes quieran evitar buena parte del recorrido por carretera: volar desde Marrakech hasta Errachidia y comenzar la ruta desde allí. Errachidia se encuentra mucho más cerca del desierto de Erg Chebbi, aunque esta opción tiene una limitación importante: no hay muchos vuelos y las frecuencias no permiten encajarlo en cualquier fecha de viaje.

Si vuestro sueño es pasar una noche en el desierto, no penséis solamente en esa noche: pensad en la ruta completa para llegar hasta allí.

Muchas veces, el camino acaba siendo una de las mejores partes del viaje.

Aunque muchas veces se utiliza la palabra excursión al desierto desde Marrakech, cuando hablamos de Erg Chebbi o Chigaga preferimos hablar de ruta. Las distancias son demasiado grandes para plantearlo como una simple excursión de ida y vuelta.

Una ruta permite repartir los kilómetros entre varios días, hacer paradas durante el camino y dormir en diferentes lugares del sur antes de llegar al desierto. Además, no obliga a realizar jornadas interminables de carretera únicamente para poder decir que hemos pasado una noche entre las dunas.

También permite adaptar el recorrido al ritmo de cada viajero. No necesita el mismo itinerario una pareja que una familia con niños, ni alguien que dispone de tres días que quien puede dedicar cinco o seis.

Si queréis conocer el desierto desde Marrakech, nuestra recomendación es sencilla:

no penséis únicamente en una excursión al desierto, pensad en una ruta por el sur de Marruecos que incluya el desierto.

Viajar desde Marrakech hasta el desierto supone hacer kilómetros, pero también permite descubrir una parte de Marruecos que no conoceríamos quedándonos únicamente en las grandes ciudades.

El Atlas, las kasbahs, los valles, los palmerales y los pequeños pueblos del sur forman parte de un recorrido en el que el paisaje cambia prácticamente cada día hasta alcanzar las grandes dunas.

Por eso, más que preguntarnos si merece la pena hacer tantos kilómetros, creemos que la clave está en disponer de los días necesarios y organizar bien las etapas. Con tiempo suficiente, el trayecto deja de ser un desplazamiento largo y se convierte en parte del propio viaje.